Al igual que ocurre con otros recursos, el Programa Adolescente surge de la necesidad de atender el incremento de consumo de distintas sustancias a edades cada vez más tempranas. Al mismo tiempo, se detecta también la importancia de intervenir con adolescentes en situación de riesgo, no tanto por problemas de consumo, como por dificultades de relación y conductas disrruptivas en el ámbito familiar.
Los objetivos generales que se persiguen son tanto el impedir la cronificación del consumo; como el facilitar y potenciar el aprendizaje y desarrollo de los recursos personales del usuario para lograr un proceso de maduración más sano; y garantizar y/o normalizar la integración social, escolar y/o laboral del adolescente.
La metodología que se emplea, respetando la filosofía y fundamentos de Proyecto Hombre, se centra principalmente en aspectos educativos. El papel y la participación de la familia es un aspecto clave dentro del proceso, así como la responsabilización y adecuación de roles de cada uno de los miembros.
Para la consecución de objetivos se tendrá en cuenta tanto el trabajo en grupo como individual, así como los encuentros familiares a lo largo de todo el proceso.