Cuando el malestar se normaliza: lo que se pierde al no pedir ayuda y lo que puede ganarse a tiempo

Convivir con una adicción o con un malestar emocional persistente no siempre implica tocar fondo. A menudo significa sostener un desgaste silencioso que se va normalizando con el tiempo. La evidencia científica demuestra que pedir ayuda antes de que el problema se agrave mejora el pronóstico y reduce el impacto personal, familiar y social.

Introducción: por qué es importante hablar de esto

Ansiedad constante, tristeza, irritabilidad, sensación de vacío, dificultades para dormir, conflictos familiares o pérdida de sentido. Muchas personas viven así durante años sin pedir ayuda porque “aún pueden”, porque no se identifican con estar padeciendo una dificultad emocional, con la palabra adicción o porque creen que no es tan grave.

Desde la psicología y la investigación sabemos que el sufrimiento no necesita ser extremo para requerir atención profesional. De hecho, cuando el malestar se mantiene en el tiempo sin intervención, tiende a cronificarse y normalizarse, haciendo cada vez más difícil el cambio.

¿Qué estás perdiendo manteniendo todo como está?

Aunque no lo llames padecimiento emocional o “adicción”, es posible que ya estés pagando un precio.

No siempre es evidente ni inmediato, pero suele aparecer de forma acumulativa:

  • Energía mental constante para justificar, ocultar o minimizar lo que ocurre
  • Relaciones tensas, discusiones repetidas o una distancia emocional cada vez mayor
  • Menos motivación, menos claridad, menos ilusión por el día a día
  • Días que pasan… pero sin avanzar, con sensación de estancamiento
  • Esa incomodidad persistente de que algo no encaja del todo

Cuanto más tiempo se mantiene la situación, más se normaliza el malestar. Y cuando el malestar se normaliza, deja de verse como una señal de alerta y pasa a formar parte de la rutina, aunque siga deteriorando la calidad de vida.

¿Y qué ganarías si pidieras ayuda ahora?

Pedir ayuda no significa “ingresar” ni “dejarlo todo de golpe”. Significa recuperar margen de maniobra.

La evidencia clínica muestra que las personas que inician un proceso terapéutico antes de tocar fondo suelen ganar:

  • Claridad para entender qué está pasando, sin culpabilizarse
  • Control real, no basado en una fuerza de voluntad agotadora
  • Mejora progresiva en las relaciones, la autoestima y la estabilidad emocional
  • Herramientas prácticas para vivir sin depender de una sustancia o conducta
  • Tiempo. Energía. Futuro.

Adicciones y malestar emocional: una relación frecuente

La investigación científica es clara: las adicciones suelen convivir con dificultades emocionales como ansiedad, depresión, estrés crónico o problemas de regulación emocional.

En muchos casos, el consumo o la conducta adictiva actúa como una forma de aliviar el malestar a corto plazo, pero a medio y largo plazo lo intensifica, generando un círculo difícil de romper sin apoyo profesional.

Por ello, los tratamientos más eficaces son aquellos que abordan de forma integral la adicción y el sufrimiento emocional, e incluyen también a la familia como parte del proceso.

Horizonte Proyecto Hombre: más de 40 años acompañando procesos de cambio

Horizonte Proyecto Hombre acompaña desde 1983 a personas con problemas de adicciones y dificultades emocionales, así como a sus familias, ofreciendo recursos adaptados a distintos perfiles y momentos vitales.

La entidad cuenta con un Sistema de Gestión de la Calidad certificado según la Norma UNE-EN ISO 9001:2015, certificado por AENOR (ER-0691/2012), para los servicios de rehabilitación y reinserción social de personas con problemas de adicciones en centro ambulatorio.

Programas terapéuticos y recursos disponibles

Servicio de orientación y apoyo

No todas las personas necesitan iniciar un programa terapéutico completo. Por ello, Horizonte ofrece un servicio de:

  • Orientación individual y familiar
  • Atención a consultas puntuales
  • Valoración profesional
  • Acompañamiento para la toma de decisiones

Este recurso es clave para personas que dudan, que están en fases iniciales del cambio o que buscan orientación para un familiar.

Programa Base de Tratamiento

Dirigido a personas con problemas de adicción y/o dificultades emocionales que necesitan un proceso estructurado.

Fase de Acogida

  • Inicio del tratamiento
  • Estabilización emocional
  • Establecimiento de rutinas saludables
  • Motivación al cambio
  • Terapia individual y grupal

Fase de Reinserción

  • Acompañamiento progresivo
  • Normalización personal, familiar y social
  • Apoyo en la integración laboral o formativa
  • Consolidación de los logros terapéuticos

Incluye trabajo con las familias desde el inicio.

Programa Concilia

Tratamiento ambulatorio flexible para personas que necesitan compatibilizar terapia con trabajo o estudios.

  • Terapia grupal
  • Sesiones individuales periódicas
  • Participación familiar
  • Intervención progresiva según evolución

Especialmente indicado para personas con conciencia del problema y necesidad de mantener su vida cotidiana.

Vivienda de Supervisión al Tratamiento

Recurso residencial para hombres en fases iniciales del tratamiento que necesitan:

  • Un entorno estructurado y seguro
  • Supervisión terapéutica
  • Reducción de factores de riesgo
  • Consolidación de hábitos saludables

Funciona como apoyo clave para favorecer la adherencia al tratamiento.

Conclusión

  • No pedir ayuda también es una decisión. Pero es una decisión que mantiene las pérdidas.
  • Pedir ayuda no obliga a nada. Permite recuperar opciones, claridad y acompañamiento profesional.
  • A veces, el primer paso no es cambiarlo todo. Es simplemente hablar con alguien.